"Yo soy la vid,
ustedes son los sarmientos,
el que permanece en Mi,
y yo en él,
da mucho fruto,
porque separados de Mi,
nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en Mi,
es como el sarmiento que se tira
y se seca." *
¿Vos, sós la vid,
yo soy un sarmeinto?
¿Permaneceré en vos
y vos en mi?
¿Para dar frutos a qué?
Porque separados de vos
me haces creer que nada puedo hacer.
Pero si no permanesco, para vos,
seré como el sarmiento que se tira
y se pudre.
Yo soy la verdadera vid.
Tal vez todos los somos
todos somos parte
nadie esta al mando
no es una monarquía.
Pero te dejaste influenciar
y te engañaste.
Como sarmientos que somos
estamos de paso
y la vida hace su función.
Jesukristo
no me dices la verdad.
¿Por qué creer en dioses?
Nosotros somos la verdad
una verdad equivoca
pero real al fin.
Quiero comerte
quiero beberte
quiero tomarte
quiero tocarte
quiero besarte
quiero desifrarte tal vez,
pero no quiero tu eternidad.
Das tu vida por tu cuenta
no nos culpes con coronas de espinas
cada cual es dueño de sus actos.
Nos haces clavos en tu cuerpo
clavos de tu cruz.
Las cruces del tiempo.
No seré otro lacayo más.
Tu sangre cae
y se vuelve un manjar tóxico
para tus pecadores.
Desnúdate completamente
muéstrate y veras
un humano.
Eres como nosotros.
Muérdeme, pruébame, cómeme,
bébeme, tómame, tócame
y bésame.
Ten mi cuerpo
ten mi vida
pero no mi mente
ni mi alma.
No seré otro cordero más.
*(Juan 15, 5_6)
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