domingo, 1 de noviembre de 2015

No todos los ciclos terminan






La voz de mi monstruo interior
siempre esta preparada
para rebelarse,
este fuego se enciende
con más frecuencia
y es de un negro intenso
que no se puede apagar.
Anhelo herirme
para no sentir otra cosa,
es menester escapar
de todas las fronteras
viviendo al borde
sin control alguno,
porque quiero más...
la cuestión no es por qué morir
sino, para qué vivir.
En los días lluviosos
todo se vuelve eterno
un motivo suficiente
para volverme suicida.

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