
Acepta nuestro sacrificio y sea éste
el puente entre
la condena y la redención.
Don Nadie, Rey de la desgracia,
liberar a las almas de las marionetas.
Partir de los dolores de la tierra
y la de pozo sin fondo.
Entregados a la boca del león,
no sea que el infierno los devuelva
y que caigan en la oscuridad.
Que el nivel del portador, cómplice Miguel
los ponga en santa luz.
¿Qué se le prometió a Abraham
y a sus descendientes?
¡Basta de nuestro sacrificio y sea éste
el quiebre entre
la condena y la redención!.
Defunctorum de poenis inferni
et de profundo lacu.
Libera eas de ore leonis,
me absorbeat tártaro,
ne condant en obscurum.
... entre la condena y la redención...
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