Bajamos las escaleras
Con un poco de sopor en la sangre.
-Cerramos las puertas-
Subimos al auto, camino a la terminal de ómnibus
En la radio
suena “Holding out for a hero” de Bonnie Tyler
-¿Casualidad?- Nosotros somos nuestros propios héroes.
La mañana se torna fresca
Y aun así nos cuesta despertar
Pero llego la hora de partir
Y cada uno lo asume a su manera.
Un último saludo, intenso.
Así es esta inmensidad, a la luz del día nos abraza un mundo
verde
Y en las noches un manto de estrellas nos cubre desde el
cielo.
Nuestras almas se reflejan así.
Los días pasaron como un sueño
Y no se si queríamos despertar de él.
La nostalgia de la ruta volviendo a casa
Es un sin fin de preguntas, no siempre con respuestas.
Supongo que eso es la felicidad
Como una emoción certera
Perdida en una duda eterna
Que la distrae todo el tiempo.
Me gusta la sombra de las nubes sobre las montañas.
-Subir y bajar emociones durante días-
Me encantan esos seres amistosos que te rodean en el bosque.
Me inunda el alma la profundidad de este lago
Pero no tanto como estas lágrimas
Que no puedes ver acumuladas
-Quién sabe cuanto tiempo-
Dentro del corazón, así como a veces no ves mi sonrisa
Perdida en mi multitud.
Unas gotas caen mientras escribo estas líneas viajeras,
En el asiento nº 8 del colectivo hacia la capital
Que va despejando caminos mentales por esta quimera melancólica
Buscando esa paz en medio de una guerra.
Si pudiera haría un viaje sin fin para liberarme.
La vida no es tan difícil.
La vida es difícil
Por eso nos mantiene distantes
Tal vez es su forma de querernos.
Quién sabe. No puede ser por esta depresión que nos circunda.
Cómo soportar esta fragilidad punzante y sincera.
El destino pone a prueba a este cuerpo eléctrico
En un deseo que, siempre, se vuelve insaciable.